
El cambio climático, como se ha visto este verano, está haciendo que las vidas de las personas en nuestros territorios sean cada vez más difíciles. Es necesario implementar con urgencia medidas para mitigar sus consecuencias. Medidas que, sin embargo, están encalladas en una “transición energética“ que no está funcionando. Navarra es un ejemplo vivo de este hecho: los primeros molinos eólicos se pusieron en los años 90 del pasado siglo, y desde entonces eólica y fotovoltaica han saturado la mayoría de las zonas aptas para ello. Y con todo, aún seguimos consumiendo mayoritariamente combustibles fósiles como fuente de energía.
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